Mostrando entradas con la etiqueta Vayikra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vayikra. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 13, 2018

Vayikrá 03


En la edad media (según algunos autores) se solía introducir a los niños judíos en la Torah (o “enseñanza”, que desgraciadamente terminó traduciéndose como “La Ley”, preferencialmente) con Levítico, algo que muchos verían como contraproducente si queremos mantener a los niños "apasionados" con la Palabra de Dios. Pero para ellos no era un asunto de pasión (aunque, si se tiene el empujoncito de “la pasión” ¡es mucho mejor!), sino de obediencia. Nosotros necesitamos que algo nos inspire, motive, nos haga sentir bien para entonces prestarle atención, y es muy probable que si no tiene alguna de las anteriores (y otras más que la gente pueda agregar) lo ignoramos o ponemos a un lado. Y, señoras y señores, es la historia del por qué no le prestamos atención a cosas que son esencialmente importantes.


El tema principal del libro es "santidad", que es resaltada por el uso continuo del verbo "dividir" (hivdil, en el hebreo bíblico), y que es también uno de los primeros verbos usados en la Biblia: Dios "dividió" (o "separó") la luz de las tinieblas. Robert Alter nota que en Génesis siguen estas divisiones: las aguas "de arriba" de las aguas "de abajo", día de la noche, tierra seca del agua. En esa misma dirección, el libro de Levíticos separa al pueblo de Israel de otros pueblos, a los sacerdotes y levitas de las otras tribus, la levadura del pan, animales puros de los animales impuros, la grasa de otras partes del cuerpo del animal sacrificado, y Dios es santo, "separado"(en el sentido de que ninguna impureza puede tocarlo y por tanto es lo más puro y purísimo) de todo lo demás.

Este nivel de separación podría irritar a cualquier habitante del mundo post-moderno si lo entiende en el sentido en que muchos israelitas lo entendieron años después: "hemos sido separados de todos lo demás porque somos 'la mejor porción', 'el deleite de Dios'." Pero ese no era el punto, sino que otras naciones pudiesen ver que esta división categórica que incluía aspectos físicos, mantenía una integridad interna que se reflejaba también en el exterior (muchas de las reglas de pureza, cuidaban aspectos de la higiene que otros pueblos no conservaban y que, por tanto, los sumergía en plagas que a veces afectaban a toda una población), que esas enseñanzas que vienen directamente de Dios resultan en vidas más equilibradas no solo en el ser interior sino en todo el cuerpo. 

Cuando Dios separó la luz de las tinieblas no desapareció la oscuridad sino que la dejó para que la luz alumbrara. Cuando el Señor nos separa nos deja en medio de donde estamos para que alumbremos, la separación no es espacial sino situacional: Dios está con nosotros y en medio de todos los seres humanos vivimos de forma que otros seres humanos puedan ver que la clase de vida que Dios ofrece es la más conveniente. Esa "tensión dinámica" entre estar pero no ser (¡esa es la cuestión! 'estar pero no ser'), se nos hace difícil a todos, pero es la tensión con que deberíamos estar luchando hasta que deje de tensionar y sea natural: iluminar naturalmente donde no hay luz, estar separados sin ser quitados.
------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Martin Andersson

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative

miércoles, febrero 07, 2018

Vayikrá 02


Sí, "Vayikra" suena como… ¿hindú? pero no lo es. Es el nombre de Levítico en hebreo, que resulta ser la primera palabra del libro en esa lengua y significa: “Y llamó…” (o “Entonces llamó…”). El primer versículo dice así: “Y llamó el Señor a Moisés, y le habló desde la Tienda de Reunión, diciendo: ...” (Levítico 1:1)

Dios es que inicia la conversación en Levítico, no es Moisés sino Dios, que lo llama… aparte. 

No se si llegaste a notar que el “Y…” (o “Entonces…”) del primer versículo, parece ser la continuación de algo, ya que el libro inicia en conexión con Éxodo, que termina de esta forma:
“Cada vez que la nube se levantaba del tabernáculo, el pueblo de Israel se ponía en marcha y la seguía. Pero si la nube no se levantaba, ellos permanecían donde estaban hasta que la nube se elevaba.“ (Éxodo 40:36-37)

Dios se movía: ellos se movían. 
Dios se asentaba: ellos paraban...
y hacían campamento hasta que Dios con su movimiento indicaba que era hora de emprender camino. 

A veces me pregunto: ¿qué pasaría si aprendiésemos a movernos en sincronía con la voz de Dios? ¿qué pasaría si aprendiésemos a esperar hasta que escuchemos? ¡Ah! Esta es muy importante: ¿qué pasaría si solo hablásemos de parte de Dios... cuando Dios dice: “habla”?


Solo hay una forma de saberlo… 
------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

martes, febrero 06, 2018

Vayikrá 01

Al inicio de cada año, miles de cristianos se comprometen con resoluciones que los ayuden a crecer en su relación con Dios,  la más popular es leer la Biblia diariamente o leerla completa en un año... de tapa a tapa. ¡Sí! En un año, al menos que seas hardcore como mi amigo Travis y quieras leerla en tres meses, y luego otra vez, y otra vez, hasta leerla cuatro veces ¡completa! En un año. Muchos tienen éxito, pero otros abandonan justo... en Levítico.

¡Señoras y señores! El libro "culpable" (porque nadie tiene la culpa de su culpa sino que otras personas y cosas tienen la culpa de que otros tengan la culpa) de que muchos dejen su compromiso de leer la Biblia en un año, un trimestre o un semestre: Levítico. Así que, pensé: ¿por qué no ir despacio a través de Levítico y sacar de cada capítulo algo aplicable y vivible como Palabra de Dios que es, para el día de hoy.

Y sí: puede ser difícil sacar algo aplicable de arrancarle cabezas a palomas, mecer el costillar de un becerro o no cortarte la barba o no remendar tu ropa. Pero... pero... en medio de esas costumbres que para nosotros ya son distantes (y bárbaras para los amantes de los perros y de los que buscan padres adoptivos para gatos), hay cosas que no solo son relevantes sino que deben ser aplicadas por todo el que tiene el deseo de seguir a Dios. ¡Hey! Después de todo: uno de los versículos más discutidos de la Biblia está en Levítico: "No se hagan cortes ni  marcas en el cuerpo... " (Levítico 19:28 RVC), que discutiremos más tarde cuando vayamos por ese capítulo como en... ¿septiembre? Pero si tienes paciencia => recibirás la respuesta mi pequeño saltamontes que estás loco por ponerte un tatuaje.

¡Vamos arriba!
En el próximo post: un intro a Levítico.
------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons