viernes, marzo 15, 2019

Se Rompe El Silencio (Job Parte 6)



En el capítulo tres de Job inicia la parte poética del libro, tras siete días de silencio desde la visita de sus amigos, Job explota para expresar su dolor. Y... Satanás pierde la apuesta: Job no maldice a Dios, sino que maldice el día en que nació:

«Perezca el día que nací y la noche
en que se dijo “¡Varón concebí!”

Que sea ese día oscuridad
Que no se pose Dios sobre él,
Que no le resplandezca claridad.

Que tiniebla le oscurezca;
Que sombra de muerte le venga,
que amargura le sorprenda.

Sea aquella noche tiniebla
y en los días no sea gozada;
ni entre los meses contada.

Que en oscuro silencio sepultada
de soledad y silencio se llenara.

Maldíganla los que maldicen el día
esos que con maldición a leviatán desafían.

Que el brillo de las estrellas desaparezca
que esperen por la luz y nunca venga,
que el amanecer sus párpados detenga.»
Job 2:3-9 

(traducción mía)

Podemos dividir el capítulo temáticamente en tres partes: 
(1) del versículo 3 al 9 hay un énfasis en la oscuridad: Job desea que la noche oculte el día en que nació; 
(2) del versículo 10 al 19, las figuras y palabras elegidas por el autor expresan el deseo que tiene Job de no haber nacido; 
(3) del versículo 20-26, Job habla sobre los que desean como él la muerte.

El autor de Job también utiliza la antítesis de diferentes términos para acentuar la temática de cada conjunto de versículos: 
(a) de los versículos 2 al 9 día-noche, luz-oscuridad; 
(b) del 10 al 19 nacimiento-muerte; 
(c) del 20 al 26 vida-muerte.

Si estuviéramos leyendo este capítulo en hebreo nos daríamos cuenta de que el poeta bíblico ha manejado magistralmente el uso de las palabras, de las figuras literarias y la musicalidad del texto de manera que podemos identificar el enojo y la frustración de Job. A partir del uso constante de la aliteración (yovad yom ivaled bo), el uso exagerado de los sonidos guturales, entre otras cosas, nos damos cuenta de que no es solo lo que dice, es cómo lo combina para que podamos absorber en nuestro interior el mismo sentimiento de impotencia que expresa Job. 

El hebreo bíblico es famoso por la repetición continua de palabras y frases dentro de una misma historia (en especial para acentuar o intensificar una acción o idea), pero el autor de Job es un caso especial dentro de los escritores bíblicos, y decide no repetir las mismas palabras, usando intencionalmente tres y cuatro sinónimos o términos similares, para expresar la misma idea o intensificarla. Por ejemplo, el texto de Job 3:1-9 en hebreo tiene cinco palabras diferentes para referirse a la “oscuridad” (si incluimos la palabra “noche”),  y el capítulo cuatro usa tres palabras diferentes para mencionar al “león”. En el Libro de Job, esta tendencia es tan importante como el paralelismo (el expresar una idea en una línea del verso y acentuarla en la siguiente).

Particularmente yo, nunca entendí por qué Job pediría el imposible, que un día (junto a su noche, para ser más específico) sea borrado de la historia, de los calendarios, y no virtualmente sino de manera factual, real... hasta hace dos años, cuando tanta gente querida murió o perdió a alguien muy cercano o se vio en alguna situación catastrófica, y eso me dejó con el deseo de que ese 2017 nunca hubiese pasado, y sinceramente que fuese borrado. Pero eso no va a pasar, y aquí estaremos recordándolos a ellos (los que se fueron y los que sufrieron) junto a este criminal año, que también trajo sus momentos buenos, y algo muy constante: la fortaleza que Dios brinda en momentos tan fatales.

Sigo con el capítulo 2 en par de días... ¡qué pases un día genial!
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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Foto cortesía de Thomas Hawk

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