martes, marzo 12, 2019

¿Dónde Están Los Amigos? (Job Parte 5)

“¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?”
Job 

Sorprendentemente algo le ha quedado bueno a Job, y es la riqueza que viene con buenos amigos. Los últimos tres versículos del capítulo 2, en muy breves palabras nos dejan ver la profundidad de esta amistad. Dice que escucharon lo que le había pasado a su amigo, se pusieron de acuerdo para reunirse, y salieron a consolarlo. Si le prestamos atención a las listas de  descendientes de Esaú en Génesis, nos damos cuenta que los nombres de Elifaz y de Temán aparecen en Génesis 36:11, y Suaj en Génesis 25:2. Bildad (“hijo de Adad”) podríamos conectarlo con “Ada” una de las esposas de Esaú, pero eso sería viendo mucho dentro del texto. Con esa información en mano podemos prácticamente dar por sentado que se refiere a hombres de la región de Edom*, y que han viajado un poco más de cien kilómetros para estar con su amigo (su viaje probablemente tomó semanas, entre escuchar las noticias y luego enviarse el plan y reunirse para luego salir).

¡Más de 100 kms! O sea… 100,000 mts… no en carro, ni en tren ni en avión probablemente en burros o en camellos. A eso añádele lo que considero las muestras más profundas de amistad que vemos en el texto (https://www.biblegateway.com/passage/?search=Job+2%3A12-13&version=RVC):
- Al mirarlo les dolió, y lo muestra externamente: titán tierra al cielo, rasgan sus vestiduras.
- Al verlo: no dijeron nada… callaron (y créeme, que fue lo mejor que pudieron hacer).

C.S. Lewis escribe en “Los Cuatro Amores” que: «A los antiguos, la amistad les parecía el más feliz y más plenamente humano de todos los amores: coronación de la vida, escuela de virtudes», cosas que el mundo moderno «ignora. […] Se considera algo bastante marginal [… y] pocos la valoran, porque son pocos los que la experimentan.» Y, lamento decir que tiene razón. Hoy tenemos una escasez de almas afines, y hay muy poco interés en hacer un lazo verdadero, no es que no haya sino que es escaso, no es que no haya interés sino que hay poco.

Leyendo el capítulo 2 de Job me pregunto: ¿habrá personas que abandonen sus tan apretadas agendas para sentarse con cualquiera siete días, después de un largo viaje, solo para estar ahí y no decir… nada, solo… solo estar presente? ¿estarías dispuesto a dejar tu ocupada agenda, pausar lo que sea que estés haciendo por un amigo? Quizás esa última es la más importante, porque si no hay muchos que quieran ser amigos: vamos a proponernos ser amigos y… buenos.

* Hay en Génesis 36 un “Jobab”(Génesis 36:33-34), al que se le ha dado una posible conexión con Job por algunos estudiosos.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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