lunes, febrero 26, 2018

Vayikrá 04: Dos Cosas

Imagínate viviendo en un tiempo donde el arrepentimiento debía ser acompañado por un acto externo y sacrificial que debe ir acompañado de una ofrenda animal o vegetal. Sientes que tienes que poner las cosas en orden con Dios, te levantas para ir bien temprano (ni el espacio ni los sacerdotes dan abasto para la cantidad de personas llevando sus diferentes tipos de ofrendas) y, dependiendo de tu clase social, llevabas un becerro o cordero (si eras clase alta), una paloma o tórtola (clase media baja) o una ofrenda de harina (clase baja). Tomas tu turno, en el momento en que te toca ya sabes que si eres clase alta: todo el proceso de sacrificio durará unas 2 horas y media. Vas a casa tranquilo, has puesto tus cosas en orden. Unos días después vuelves a pecar, te arrepientes... repeat.

Levítico va directamente al grano: luego de Moisés ser llamado se les dan (inmediatamente) las instrucciones sobre los sacrificios y las condiciones de las cosas a ofrecer. ¿Qué podríamos sacar de descripciones tan detalladas sobre el proceso de sacrificio cuando esa vida ritual no es parte de nuestro caminar con Dios como creyentes? Dos cosas:

1- Sea lo que sea que sacrificabas debía ser PERFECTO, de lo mejor, lo primero:
"sin defecto" (1:3)
"sin ningún defecto" (1:10)
"harina selecta." (2:1)
"la primera porción de tu cosecha" (2:14)
"no debe tener ningún defecto." (3:1)

2- Todas las ofrendas presentadas no pueden igualar el efecto del sacrificio de Jesús, que fue UNA VEZ Y PARA SIEMPRE (Hebreos 10:10).

Volviendo a la imagen con la que iniciamos: nuestra relación actual con Dios se encuentra libre de rituales complicados como los que se leen en los primeros cuatro capítulos de Levítico, y otra buena noticia: tenemos acceso a Dios de manera directa.

¿Con qué nos deja eso? Con el espacio para darle lo mejor y lo primero a Dios de todo lo que somos y tenemos:
- Nuestro tiempo
- Nuestras capacidades espirituales, intelectuales y racionales
- Nuestros recursos...

Y todo eso: de manera sacrificial, aunque esta vez no es como un intercambio a favor del perdón de tus pecados, sino como un acto de agradecimiento a Dios que ha quitado todas las trabas para que tengamos un acceso más directo a él.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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