miércoles, marzo 05, 2014

42- Dos Mentiras

Hay dos mentiras que nos decimos o nos dicen o que les decimos a otros sobre el trabajo en el ministerio o al servicio de Dios. Es obvio que por años han influenciado como vemos nuestro papel en el ministerio y cuándo debemos insistir en nuestro "llamado" o cuál es el tiempo apropiado para seguir o... abandonar. Las dos mentiras son:
1- Si es de Dios: TODO SALDRA BIEN.
2- Dios prepara al que envía.

Discúlpenme el roscaizquierdismo pero son cosas que debo desmentir, porque están haciendo daño y porque están haciendo que gente aborte prematuramente lo que podría transformarse en un trabajo impactante para la gloria de Dios.
Sobre la segunda mentira: si bien Dios puede preparar a una que otra persona para alguna clase de servicio y si bien Dios nos equipa con dones, no necesariamente estamos preparados para usarlos de la mejor manera y no necesariamente estamos preparados para enfrentar ciertas situaciones que aparecen mientras nos desenvolvemos en el ministerio. Los eventos (¡algunos de ellos horribles!) que nos suceden nos ayudan a poner en contexto tanto al don dado por el Espíritu como nuestra limitada capacidad de hacer ciertas cosas. Digamos que tienes las herramientas pero no la experiencia, y la experiencia es un gran porcentaje de estar preparados.
Sobre la primera mentira: no, no todo saldrá bien si es de Dios. ¡Lo siento! En el ministerio nos enfrentamos a decepciones, abandono de gente que pensábamos estarían con nosotros toda la vida, traición, situaciones sumamente incómodas provocadas por errores que cometemos, junto a otras cosas que naturalmente pueden suceder: enfermedad, oposición, problemas relacionales, problemas familiares, falta de recursos, crítica, tentaciones... y todo tipo de pruebas.

Dejar o abandonar algo que entendíamos era (¿es?) de Dios por una de esas dos razones, creyéndole a esas mentiras, indica que estamos siendo engañados. El sufrimiento, el dolor, la decepción son, lamentablemente, una parte de lo que nos toca al trabajar en la expansión del Reino de Dios en medio del reino de las tinieblas, precisamente porque es en medio del reino de las tinieblas. Así que, espero que saques esas mentiras de tu repertorio.

¿Crees que Dios te está llamando a algo? Asegúrate que es Dios que te está llamando y no tú y tu deseo de brillar en cierta área, o el hecho que te llama la atención o se vería bonito si pudieras hacer... blablabla. Una vez asegurado: dale pa´lante. Solo los marineros que navegan se enfrentan a tormentas.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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Foto Cortesía de Thomas Hawk

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative Commons

2 comentarios:

Yo Soy Escribidor dijo...

Te leo, Fausto. Siento que este escrito es justo lo que yo he pensado en el largo camino ministerial: no todo sale bien y no todos estamos 'preparados'. Al leerte, leo mis pensamientos. Saludos desde Barranquilla.

Fausto Liriano dijo...

Gracias bro. Un abrazo dominicano.