miércoles, febrero 14, 2018

Lo Que Me Ha Hecho El Anonimato (25)

Hace ya un par de años, en medio de un tiempo sumamente loco y en el que estaba experimentando catarsis, decidí que debía tomar ciertos "votos". Uno de esos fue el de anonimato. El orgullo es de esos peligros al que uno se enfrenta constantemente en el ministerio, y es tan peligroso porque puede ser disfrazado de religiosidad o de una superioridad (no admitida, pero que casi todo el mundo nota) otorgada por el Señor. Todo aquel que ha estado trabajando en algún área del ministerio se enfrenta a eso.

Hoy en día los ministros son cuasi-rockstars. Pequeñas o grandes multitudes andan detrás de hombres y mujeres que hablan bien, hacen milagros y "conducen a la gente en adoración". En cierto punto en mi vida me preparé para ir en esa dirección. ¡Gracias a Dios que me di cuenta a tiempo que no es el camino que debía recorrer!  Así que, en un momento de este camino lo hice: voto por ser anónimo. Aclaro: no creo que esto es algo que todo el mundo deba hacer, ni que "Dios me lo reveló, y es la forma en que cada ministro debe desenvolverse." ¡Para nada! Creo que sería bueno y saludable que lo hiciéramos, pero no creo que la gente "debe hacerlo." Es algo bien personal.

Así que, he decidido no promocionarme:
ya no digo donde estaré predicando, como si la gente debiera saber y "aproveche" lo que tengo que decir...
o que otros sepan que tan activo estoy en mi agenda ministerial...
o si de otro país me invitaron a dar una conferencia...
si me elogian no lo promuevo...
no promociono mi persona como alguien que debe ser "recomendado"...

¿Qué ha ocasionado eso en mi? Me siento menos ansioso, he soltado los deseos de competencia, y he aprendido que "Si Dios no edifica la casa, los constructores pierden el tiempo haciendo su trabajo..." (Salmo 127:1), solo colaboro con Él, es su obra, es su iglesia, entonces es su reconocimiento:
"No a nosotros, Señor. No a nosotros. Sino a tu nombre sea dada la gloria." Salmo 115:1
Así que, no me preocupa si soy reconocido o no, si alguna vez la gente me conocerá o no, ni estoy planeando estrategias alrededor de mi nombre. Paz, amor, gracia, son las consecuencias de ese tipo de decisiones. Seguro que mucha gente puede lograr eso sin votar por el anonimato, yo no: no confío en mi mismo a ese nivel.

Y eso, es lo que el anonimato ha hecho conmigo.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative Commons

1 comentario:

Saury dijo...

Este tema que explicas hoy me gusto mucho porque me di cuenta que cada quien lucha con sus propias cosas y aunque sea el mismo tema cada quien tiene una perspectiva diferente, aquí te explico la mía:

A mí siempre me gusto estar en el anonimato con respecto a las cosas que hacía para otros y con mis propios logros, pero por la razón equivocada: por miedo a ser juzgada. Incluso llegue a leer mucho sobre el altruismo y otros temas, para entender por qué me daba tanta vergüenza que me reconocieran por algo bueno o promocionarme, porque honestamente no lo hacía para mí, por orgullo propio o por “devolver algo de las bendiciones que Dios me dio”. Na’ que ve’! Hasta escuchar gente decir eso me daba nauseas… Hasta decir que pensé ser altruista me da vergüenza. Pero llegaba (todavía es así) al extremo de que llenar mi CV, estar en una entrevista de trabajo o lo ultimo… Crear mi Linked In fueron mis peores pesadillas porque me tocaba promocionarme.

En las cosas de Dios me pasaba igual pero creo que la razón era (o es) que me daba mucho miedo ser juzgada en un momento en que las cosas no fueran bien y poner el juego o en burla el trabajo en sí. Y no era por no tomar responsabilidad, porque creo que por temas de perfeccionismo siempre tomaba las riendas de las cosas y quería controlar todo.

En fin, lo mismo pasaba cuando escribía en mi portal de DeviantArt. Allí nadie conoce a nadie, yo recibía las críticas de los extraños sin ningún problema incluso me gustaba porque son como un termómetro. Pero hasta el sol de hoy, puedo contar con una mano las personas que saben de esos escritos.

Entonces, esa era(o es pero con un poquito más de conciencia ahora) mi lucha: “estas en el backstage para evadir responsabilidad porque si te equivocas o cometes un error no quieres estar en el spotlight, no vas a aguantar una crítica”. Y se siente bien de vez en cuando: creo estrés, menos ansiedad entre otras cosas. Pero al mismo tiempo me di cuenta que no valía de nada tener ese espíritu emprendedor y proactivo si necesitaba de la aprobación de otros para salir del anonimato y hacer mi trabajo.

Todavía no entiendo mis razones del todo, pero fue bueno leer tu post con otra idea sobre el anonimato y que no es tan loca la idea de no querer ser el centro de atención.