martes, julio 09, 2013

Dos Ladrones

Al lado de Jesús: dos ladrones.
La Biblia dice que clavaron uno a la derecha y uno a su izquierda. Lado a lado. No uno delante y otro detrás, sino lado a lado. De modo que todos vieran de frente la afrenta de estos tres.
Es interesante leer sobre ellos en la Biblia, porque lejos de la historia que todos tenemos en la cabeza Mateo dice que "también insultaban a Jesús los bandidos que fueron clavados a su lado." (Mateo 27:44 TLA). Pero Mateo, que era discípulo de Jesús había huido con los demás, así que observaba de lejos y, por alguna razón, interpretó esta conversación como insultos de ambos ladrones a Jesús. Marcos dice: "... también insultaban a Jesús los bandidos que habían sido clavados a su lado." (Marcos 15:32) Pero según la tradición cristiana un jovencito que huyo desnudo la noche que apresaron a Jesús era Marcos, así que también... él observaba... de lejos. 

Pero Lucas, que investigó entre los testigos cercanos a los eventos de Jesús, hablando incluso con María y quizás Juan y Magdalena que estaban frente a la cruz, viendo todo primera fila, nos dice que:
"Uno de los criminales colgados junto a él se burló: «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!».
Pero el otro criminal protestó: «¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte? 
Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo».  
Luego dijo:
- Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Jesús respondió:
- Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso."
(Lucas 23:39-43) 

¡Qué loco! Lo que sucedía era una conversación entre los ladrones y Jesús, en la que sólo uno de los ladrones insultaba (si era el de la derecha o el de la izquierda, no sabemos). Lo que si me llama la atención es que al terminar de defender a Jesús este que llamaremos "ladrón bueno", dice:
"acuérdate de mi cuando vengas en tu reino."
Una cuestión futura.
Un después.
Pero Jesús le dice: HOY.
¡Uff! No en el futuro, no después, no en algún punto en la historia después de que se resuelvan algunos asuntos proféticos, no después que te bautices o tomes tu doctrina. Hoy
¡Hoy!
El ladrón siguió colgado. Mateo pensó lo que pensó. Marcos también. Y todos los demás pensaban: "estos tienen lo que merecían." Pero él sabía, a pesar de lo que cualquiera pudiese pensar en ese momento, que hoy era el día, hoy. 
Hoy, paraíso.
Muchas veces pensamos que la gracia de Dios nos alcanzará después. Cuando resolvamos algunos asuntos, hagamos ciertas cosas, y cuando ciertos hombres religiosos aprueben nuestra conducta como la que un "verdadero creyente debe tener". Sin embargo la gracia nos encuentra "cuando todavía somos pecadores". No después. No en algún punto en el futuro después de cumplir ciertos requisitos sino hoy.
¡Qué la gracia abrumadora te sostenga!
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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Foto Cortesía de Thomas Hawk

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1 comentario:

María José dijo...

Buen punto que rescatar sobre este suceso en la Biblia. Me agradó la manera en que abordó la situación. Dios le bendiga grandemente!