jueves, septiembre 13, 2012

¿Y Qué?

Parte 5 de "Sobre Una Revolución Que Puede Ser Que No Sea"



O sea, ponte a pensar todo lo que hemos logrado en los últimos 15 años: ya podemos usar cualquier tipo de música para adorar a Dios (merengue, bachata, rock, reggaeton, rap, hip-hop, ¡de todo! menos dembó ¡por su puesto!); luces; videos; tenemos a nuestro alcance muchísimos recursos tecnológicos. ¡Liderazgo! Miles de libros de liderazgo, de manejo, el montón de recursos, conferencias, y entrenamientos.. ¡Uff!
¡Gran cosa!
No estoy en contra de ninguna de estas cosas, pero seamos sinceros: Todos esos cambios han sido cosméticos. Es un maquillaje, una cirugía estética pero lo que pasa nos sigue pasando: dentro, en nuestro corazón ¿qué diferencia ha hecho?

Otra pregunta aún más fuerte: ¿dónde están las personas que dijeron que llenarían nuestras iglesias si hacíamos esos cambios? No, no, no... Esta es más dura: ¿qué harías si un día llegas a donde te congregas y el pastor dice "dejaremos de usar todo esto"? 

El cambio lo hemos hecho por nosotros y por nuestra comodidad, no por Dios y por el cambio del mundo. Sí, somos esa generación que hizo locuras de "cambios" en la iglesia, ¿y qué? Sinceramente, ¿hemos logrado lo que se supone pasa cuando el Reino de Dios se acerca? Hace unos años un amigo me escribió diciéndome:
"Fausto, más de una vez he comparado mi cristianismo con el de esos locos del libro de los Hechos. ¡Cuanta diferencia! De algún modo hago lo que todo el mundo: cierro mi Biblia, enciendo el televisor y ubico sus historias en la categoría de "buen ejemplo". Es mas fácil verlo que vivirlo."

¿Qué haces? ¿Qué harás?

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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons


2 comentarios:

Vitix dijo...

wow, asi es pastor...

veldugo01 dijo...

Asi mismo bro...