martes, septiembre 28, 2010

158- ¡PUES QUÉJATE!

Algunos salmos de la Biblia tienen esa extraña estructura donde se alaba a Dios y luego se le cuestiona o se le reclama su ausencia. A veces no de forma tan respetuosa. Estás leyendo un Salmo y de repente "¡Guey! ¿Qué pasó?" Cómo en el Salmo 42:5,6:
"¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!
Me siento sumamente angustiado..."

¿Cómo así? "¿Por qué me voy a angustiar?" y después: "Me siento sumamente angustiado..."

¿Eh? O en el Salmo 77:7-10, 13:
"Nos rechazará el Señor para siempre?
¿No volverá a mostrarnos su buena voluntad?
¿Se habrá agotado su gran amor eterno,
y sus promesas por todas las generaciones?
¿Se habrá olvidado Dios de sus bondades,
y en su enojo ya no quiere tenernos compasión?»
Y me pongo a pensar: «Esto es lo que me duele:
que haya cambiado la diestra del *Altísimo.»
Santos, oh Dios, son tus *caminos;
¿qué dios hay tan excelso como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que realiza maravillas..."

El salmista no tiene miedo de decir qué es lo que hay en su corazón. Después de todo ¿No conoce Dios todo lo que hacemos? Nosotros preferimos acercarnos a Dios con palabras "seguras", a veces diagonalmente opuestas a lo que sentimos o estamos viviendo, rebuscadas (¡a veces hasta en los Salmos!). Procuramos mostrarnos a Dios en una situación diferente a la que vivimos y como si fuésemos otra persona. ¿Habrá algún valor en eso?

Hoy en el Intro (el tiempo de oración de El Círculo), oramos nuestras frustraciones, nuestros miedos, nuestras verguenzas. Hoy hicimos lo mejor que pudimos para orar como en los salmos: desde quienes somos. Lloramos, nos reímos, nos estresamos, y finalmente, en medio de toda nuestra queja y decepción levantamos oración para agradecer y adorar a Dios. No se siente bien pero puede que sea sincero.

1 comentario:

angela david dijo...

es verdad, despues de que nos quejamos siempre terminamos que ÈL ES DIOS y que todo proviene de ÈL.