miércoles, mayo 17, 2006

DIA TRES (Algunas oraciones sabemos porque no tienen respuesta)

"Abre los ojos de mi corazón, abre mis ojos Señor…"
Una Canción

Como todo el que es dominicano sabe: aquí se va “la lu´”. Es un problema que ningún gobierno ha podido arreglar, irónicamente al ver las noticias lo primero que los políticos prometen es que van a arreglar el problema de electricidad que tenemos, y creo que un pueblo no es tan estúpido como para creerse la misma mentira durante ¿20 años? Vivimos con esa realidad, y como poco revolucionarios al fin, que somos, no hacemos nada. Pero nos molesta.
A mi me molesta. Principalmente cuando me levanto todos los días en la mañana y no hay electricidad, ya el inversor no da ni para un bombillo. ¿Qué se le va a hacer?
Llega la luz e irónicamente, como estamos en campaña, ahí está: el tiguere otra vez hablando de que él es un mutante especial y si gana le va a poner la mano al transformador que está en la Ave. Máximo Gómez esquina Ovando y le dará luz a todo el país. Y yo, no la creo, pero ya no me hace efecto.
Unos pequeños incidentes, que después de 20 años, solo te hacen daño el día que amaneces menopausico o cuando no hay nada que desayunar en la nevera.
Luego de cambiarme (se supone que ya me bañé y me cepillé) salí a encontrarme con un amigo para visitar su iglesia, el punto de partida: otra iglesia, una que los dos conocemos y que es como una distancia media y proporcional para ambos. Hora de reunión: “Te recojo a las 8:30.”
Llego tipo 8:00 a.m. y como no me gusta perder el tiempo, saco mi libro y en la otra mano mi siempre fiel café con leche, es como mi Sancho Panza, o como el Indio que siempre le decía al “Llanero Solitario”: “Kimozabi” (o como se escriba), lo único que este no habla, solo acompaña.
Son las 9:00 a.m. y ya he leído 50 páginas del libro, muy interesante por cierto, y que no pretendía empezar a leer hasta no acabar el otro, pero como no tenía otra opción there you go (der yu gou).
Parado al lado de este gigante templo, parece que soy invisible: los hermanos cruzan por mi frente y ni siquiera dicen buenos días, no hay “¡hola!s” ni “¡Dios te bendiga!s”, ni siquiera una mirada. Me pregunto que pasaría si no fuese cristiano, y si en la Biblia dijese: “Estuve frente a tu templo y nunca me saludaste, apártate de mi… ¡al fuego!”
Sigo esperando a mi amigo. 9:25 a.m. (sigo esperando a mi amigo).
¡La vida es sumamente irónica! ¿Por qué?
5 minutos después, justo al lado mío, alrededor de 15 personas escuchan mientras una señora alta y rubia, de esas que jugaban volleyball cuando chiquitas, les da las instrucciones para recibir a las personas a las puertas de la iglesia.
Yo: el hombre invisible.
Luego de las instrucciones, oran que el Señor abra sus ojos para ver las necesidades, y para caer en gracia a todos los que vienen a esta “iglesia”.
Yo: sigo invisible. Me pregunto si todavía no se controlar mis poderes, como los políticos tampoco se dan cuenta de que la gente está harta de que le digan que van a arreglar “la lu´”, y por esa razón no se como volverme visible.
“Amen- dice la señora de algunos 45 años- espero que se dejen usar del Señor el día de hoy.” (Probablemente no recibimos respuesta a algunas de nuestras oraciones porque el asunto es OBVIO, ¿no?)
Todos vuelven a sus puestos.
Yo, el hombre invisible, los miro de reojo mientras todos se retiran lentamente a sus puestos, sonríen unos a otros como practicando el trabajo de hoy, y con sinceridad y amor se preparan para su “trabajo”.
Cierro mi libro, mi café con leche se fue (después de todo no es tan buen acompañante como Sancho Panza), y me irrito. Siempre he tenido un corazón para el evangelismo, así que me pregunto: ¿qué pasaría si yo no fuese cristiano? ¿qué pasaría si fuese cristiano y buscase un lugar para reunirme con carácter urgente y desesperación?
Mi amigo no llega, lo llamo, le tomará algunos minutos, ¡dominicanos! Culturalmente somos así, esa es la excusa: es tradición centenaria nunca estar a tiempo, como la bandera, como el arroz con habichuela, como el mangú para la cena.
Y estas son de las cosas que me dejan pensando, y se agregan a mi inconformidad con lo que estamos haciendo, como también algunos políticos hacen que me decepcione de ser dominicano. Pero muchos de nosotros miramos esto y sabemos que es un problema pero nuestro mayor interes es:
- Que ME “ministren”.
- Que la adoración ME haga sentir bien.
- Que el mensaje ME hable.
- Que el pastor ME salude.
- Que alguien ME ore.

Me estoy empezando a preguntar si esto se trata de nosotros o de Dios.
Hoy también empecé a leer en la Biblia el Sermón del Monte (Mateo capítulos 5 al 7), y esa es otra de las cosas que me hacen pensar mientras estoy inconforme. Lo único que espero en este momento es que Dios ME hable (¡siiii! Yo también), pues es un poquito desesperante no tener respuestas cuando tu corazón siente que falta algo.
La tarde esta super cool y es como uno de esos días perfectos para ir a la playa, o llamar a Daniela.

No hay comentarios.: