martes, marzo 07, 2006

BIENVENIDOS A HIPPIELAND (02)


Días antes de tirarle mi corazón en la cara a mi novia estaba en una plaza en Buenos Aires con unos amigos. La plaza de San Telmo es un punto turístico casi obligatorio si vas a Buenos Aires, un monumento a la vida bohemia de la ciudad. Alrededor casas de corte colonial como casí todo el cono urbano, bares, cafés, restaurantes, todos alrededor de la plaza donde hay sillas y mesas para los turistas o visitantes, palomas vuelan a tu alrededor y comen lo que dejas al terminar de comer, músicos bohemios tocan jazz y blues, alguien hace teatro en algún lado, uno que otro loco bonarense, y por supuesto: hippies.
Coincidencialmente nos sentamos del lado donde todos los hippies estaban concentrados, haciendo sus pulseritas, y mostrando en la acera todas las cosas que tienen a la venta, mientras conversaban unos con otros y algunos tomaban mate (por más hippies que los argentinos sean nunca abandonaran el mate). De repente toda la conversación se torno alrededor de estos personajes que algunos consideran locos, fracasados, drogos y agrégale lo que puedas personalmente pensar.
Mi amigo David comentaba como su hermano había decidido convertirse en uno de ellos y como viajaba por toda Argentina vendiendo las cosas que hacían, aunque hacía poco más de un año decidió dejar su vida nómada y ser un sedentario hombre "normal" en Rosario, una ciudad argentina. Y como maniáticos cristianos obviamente terminamos ligando el tema con Jesús.
Gustavo, el otro amigo con quien andaba, es una persona con la que me encanta conversar porque más o menos pensamos igual, hablábamos como era realmente la vida de Jesús y sus discípulos:
1- Un grupo de pescadores dejan sus barcas llenas de peces después de la pesca más fantástica que hayan hecho en toda su carrera de obreros acuáticos. Después de esta hazaña digna de un reportaje de National Geographic, y en la cuspide de su carrera como pescadores, dejan sus botes, pescados y redes y siguen a Jesús.
2- Un publicano de nombre Levi (al cual conocemos como Mateo), aparentemente rico como la mayoría de publicanos deja la mesa llena de dinero de la recaudación de hoy y lo sigue.
Y así siguen las historias de un grupo de locos que dejaron todo lo que hacían y lo que tenían precisamente en el mismo instante que todo salió bien y siguieron a Jesús. No hubieron palabras mágicas solo SIGANME.
Y comparabamos a este "band of brothers" con los hippies. No me malinterpretes, no todo lo que hacen los hippies está bien: drogas, conductas "anti-duchas", y otras cosas más. Tampoco quiero que te vuelvas loco, vendas todo lo que tienes, le digas adios a tu mami y emprendas el camino a "hippiar". Lo que si me gustaría es que mientras lees esto medites en lo que Jesús quiere de nosotros al mismo tiempo que medito en eso.
Muchas de estas cosas ni las vivo, pero se que escribirlas y luego leerlas me ayudará a pensar lo egoista que soy y a pensar más en los demás.
Bienvenidos a "Hippielandia".