martes, febrero 14, 2006

HENRI NOUWEN SOBRE PERDONAR LA IGLESIA

Lei esto mientras estaba preparándome para un mensaje y quisiera compartirlo con ustedes:
"Cuando hemos sido heridos por la Iglesia, somos tentados a rechazarla. Pero cuando rechazamos la iglesia se nos hace muy difícil mantenernos en contacto con Cristo. Cuando decimos "Yo amo a Jesús, pero odio la Iglesia," terminamos perdiendo no sólo a la iglesia sino también a Jesús.

El reto es perdonar la iglesia. Este reto es grande especialmente porque la iglesia raramente pide perdón, al menos no oficialmente. Pero la iglesia como la fallida organización humana necesita nuestro perdón, mientras que la Iglesia que es parte del cuerpo de Cristo nos continúa ofreciendo perdón.

Es muy importante pensar en la iglesia no como "ese lugar" sino como una comunidad de personas débiles y con problemas de la que somos parte y en la que hemos conocido a nuestro Señor y Redentor."

5 comentarios:

Arcanius dijo...

Sin duda todos hemos de conocer unas que otras personas que se enojan con la Iglesia. Quizas tiene que ver, en parte, con el hecho de que tenemos expectativas mas altas que el resto de las cosas. Nos olvidamos que la iglesia la formamos tu y yo que, dicho sea de paso, somos simplemente personas. Ciertamente, buscamos a Dios y a Jesus, pero seguimos siendo personas imperfectas. Ahora, es preciso hacer lo posible y lo imposible por perdonar a nuestros hermanos y perdonar la "Iglesia"; pues, de no hacerlo, estariamos yendo en contra de nuestras propias creencias...

Vitix dijo...

amen a eso

sxandon dijo...

Hey... ¡No puedo leer a españoles!

Danny dijo...

Buen tema.
Estableces una clara diferencia entre la iglesia como institución humana (el catolicismo romano sería un ejemplo) y la Iglesia como institución divina, de la cual todos formamos parte y somos Iglesia.
Una necesita perdón, la otra ofrece perdón...muy claro lo tuyo.
Gracias.

Danny.

Abel dijo...

Perdonar la iglesia, sí, siempre, pero complicado a veces. Cuando la iglesia te margina, te vomita, cuando se te convierte en ese "mundo" que se opone y te persigue, pues qué complicado que es.

Pero, como dices, es necesario.

Necesario. Inevitable.

Porque, finalmente, quizá yo en el lugar opuesto, hubiera hecho lo mismo, o peor, porque finalmente todos los pecadores, desde el líder de la denominación hasta el recién convertido somos como puercoespines, que nos hincamos, nos dañamos, pero no queda otra que vivir juntos y, como decía un viejo tutor mío, somos una comunidad de pecadores absolutamente imperfecta, pero a pesar de eso, ungida por el E.S.

¿No es por eso que Pablo habló de "soportarse"?