martes, enero 08, 2019

HOY

Hoy es el día más importante.
Ahora: es el momento apropiado (2 Corintios 6:2)...
No después... no mañana... no el año que viene.
Sí...
Estamos en un nuevo año, y el inicio de un año siempre es motivo de evaluación, de revisión y de iniciación... pero eso no debe dejarnos perder la perspectiva de que
"mientras haya luz" (Juan 12:31) "aprovechemos bien el tiempo" (Efesios 5:16).
Así que, no esperaremos al año que viene, ni la semana que viene, ni el mes que viene... ni la hora más apropiada, pues debemos "estar preparados todo el tiempo" (Mateo 24:44).

Entonces, ¿qué harás con tu hoy?
 ------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons



miércoles, diciembre 12, 2018

Solté

Era el 5 de marzo del 2012, llegué a casa cargado por como iban las cosas, como iglesia estábamos atravesando por lo que un predicador hace años había llamado "La Tierra del Medio", un desierto espectacular del que no veíamos salida. Intentamos todo lo que podíamos, movimos todo lo que se era movible, cambiamos no se cuántas cosas... pero nada pasaba. Creo que ningún entrenamiento pastoral te prepara para ese momento, y los manuales para plantación de iglesia son bastante optimistas: "como 2+2 son 4, si haces esto obtendrás esto...", pero nunca te preparan para que falle, para que cierta gente no comparta algo contigo y se vaya, para el fracaso, para... el desierto.

Era el escenario perfecto para dejar todo y renunciar... pero no era lo que queríamos hacer.

Recuerdo que esa noche mirábamos una serie, ¿serían las 8:30 pm o 9? ¡No se! Pero mientras la tele flasheaba delante de mi un impulso extraño me asaltó: "si hemos hecho todo pero nada funciona, lo mejor que debo hacer es no hacer nada y... orar" (pensé). Y fue en ese mismo instante que decidí que ya no trataría más, que daría todo de mi, pero sin intentar algo nuevo, sin tratar de descifrar el problema y sin tratar de escapar del desierto. Y ya. Decidí que le entregaría el asunto a Dios de manera más radical, que clasificaría como obsoletos todos los libros de "qué debes hacer con tu iglesia", que dejaría de buscar fórmulas que "funcionaron" en otro lado, y que en vez de multiplicar mis esfuerzos multiplicaría mi tiempo en oración. Y eso hice... solté, me tranquilicé y... lo demás es historia. Recuerdo que puse en Facebook:


¿Qué aprendí?
Lo que siempre había leído en las Escrituras, pero esta vez de manera práctica: DIOS EDIFICA SU IGLESIA. Tomó algunos años, pero todo fluyó en el tiempo de Dios. Hoy puedo decir, cuando me preguntan: "¿qué has hecho para que esto o tal cosa funcione?", que no he hecho nada, que solo solté, y que todo lo que ha pasado ha sido obra de Dios... y cuando digo TODO, es TODO.
 ------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

martes, diciembre 11, 2018

Temor, Temblor... y Alegría

Desde hace unos días estoy leyendo un salmo cada día, de manera muy lenta y reflexiva. Iniciando con el primer día de Adviento, apegado a la forma en que se hacían las lecturas de los Salmos en los inicios de la iglesia, de modo que el libro completo pueda ser leído dos veces en un año.

En el Salmo 2:11, algo captó mi atención con respecto a los que sirven al Señor. Dice, traducido cuasi literalmente:

"Sirvan al Señor 
con temor, 
y alégrense 
en temblor."


Un equivalente contemporáneo a "temor" (en relación a Dios) puede ser reverencia, y de "temblor", respeto. Pero tenemos que admitir que ambos términos son tan ajenos y levantan un sin número de sospechas especialmente en relación a la adoración, la religión y la relación de alguien con el Altísimo. Así que, esto empezó a darme vueltas en la cabeza y empecé a reflexionar en el salmista como alguien que experimenta cosas que no son necesariamente explicables, pero también como alguien de una época (unos 2500-2900 años atrás), donde no era negativo estar bajo la autoridad y el respeto de algo más grande que todo. Y recordé que cuando Benjamín tenía dos o tres años su forma de expresar cualquier emoción fuerte era "¡tengo miedo papá!".
Le regalabas algo que le gustaba,
decía "papá, ¡tengo miedo!" (lo decía riéndose);
veía algo que quería:
"¡papá! tengo miedo"...
en fin... y... siguiendo en una reflexión cuasi gimnástica de mis pensamientos,
recordé lo que se siente cuando conoces a alguien que admiras demasiado (no mucho... ¡demasiado!) y me di cuenta que sientes esas tres cosas: temor, alegría y... (a veces, en la mayoría de los casos:) tiemblas. Entonces, no es tan ajeno a nosotros ni a nuestras épocas si consideramos a Dios como lo más admirable, la persona más importante, lo más apero y genial del universo... cualquier encuentro con el es
temor,
temblor,
alegría.

¡Qué tengas una excelente semana!
 ------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative Common
 
 

jueves, diciembre 06, 2018

UN #TBT DEL BLOG

Esto escribía, en este blog, para esta misma fecha en el año 2006:
¿ABAJO LA IGLESIA? 13
Sección 6 - Parte 2


Comparemos el pensamiento de la mayoría de los Latinoamericanos con el idealismo postmoderno. He tenido la oportunidad de viajar a muchos de los países de Latinoamérica y también compartir en mi país con latinos de casi todos los países latinoamericanos, he observado que el latino es:
1- Mágico: todavía la gran mayoría de los latinos prefieren el pensamiento mágico que la filosofía de cualquier tipo. En mi país, el 80% de la población tiene tendencia a aceptar las experiencias emocionales sobre las convicciones personales: EM = VA (experiencia mágica “igual a” verdad absoluta). Y prefieren que alguien le diga algo antes de darse cuenta por si mismo. Esta actitud es llevada a la iglesia. La misma situación es vista en la mayoría de la población latinoamericana.
2- Tradicionalista: El latinoamericano promedio, valora las tradiciones sobre cualquier tipo de conducta, filosofía y pensamiento. Cualquier cosa que hagas será comparado con la tradición, si no encaja en lo “tradicional” entonces puede ser que no sea cierto y debemos evitarlo. Esto es cierto incluso en ciertas formas de vestir, o incluso de pensar. Obviamente es también transmitido a la iglesia.
3- Comunicación: si bien es cierto que muchos de los latinos tienen acceso a medios de comunicación de tipo excelente, gran parte de nuestra población todavía no disfruta de estos servicios. No sólo eso, sino que muchas de nuestras áreas rurales no tienen energía eléctrica. Así que cualquier proceso que podamos pautar como “acelerado por la comunicación” debe tomar en cuenta que no estamos tan comunicados.
4- Educación: el nivel de analfabetismo es catastrófico, y no sólo eso: muy pocos latinos son buenos lectores, lo cuál tiene como desgraciada consecuencia el hecho de que muchas veces no podemos pensar por nosotros mismos.

Quizás alguno de ustedes me ayude a ver otras áreas que son debilidades del latino y que nos identifican todavía como muy lejos del postmodernismo proclamado.

¿Estoy descartando la posibilidad de la existencia de postmodernismo en Latinoamérica? En ninguna manera, sería un estúpido si así lo admitiera (hasta el movimiento de Alabanza y Adoración de principio de los 90s es una reacción al de Alabanza y Adoración aún existente en Estados Unidos). Lo que quiero decir es que, dada nuestra realidad y esa es que, un gran porcentaje de la población Latinoamericana no ha entrado ni siquiera al modernismo, no podemos usar el postmodernismo como excusa para una Iglesia Emergente. De hecho, lo que he querido decir todo este tiempo que he estado escribiendo bajo la pregunta de “¿ABAJO LA IGLESIA?”, es que la iglesia latinoamericana necesita emerger, porque hemos estado sumergidos durante mucho tiempo. Pero no bajo la excusa de un postmodernismo latente, que sólo existe en aquellos que tienen acceso a buena educación, que tienen costumbre de buena lectura y que tienen también acceso a buenas herramientas y tecnología de comunicación. ¿Descartaríamos de la “Iglesia Emergente” a aquellos hermanos que he llamado “The Others”? ¡No papá (mamá)!

Y esta es mi protesta: ¡Basta de reaccionar! En palabras de Andy Garcia, el actor cubano que tiene gran éxito en Hollywood, al norteamericano se le hace muy difícil entender la cultura latinoamericana porque la ve como si fuese una sólo y Latinoamérica es diversa, tiene muchísimas culturas interactuando al mismo tiempo. Pero Brian McLaren, uno de esos tipos gringos que no entiende la cultura latinoamericana de por sí, dio en la cabeza del clavo cuando nos llamó a salir del colonialismo. Y si clamamos que la Iglesia Emergente es necesaria por el postmodernismo, estamos sólo reaccionando al pensamiento de moda entre las iglesias estadounidenses y por ende, abrazamos con amor, pasión y cierto erotismo el ser todavía una colonia, por lo menos en el territorio mental, de una potencia mundial.

(continuaremos...)

miércoles, diciembre 05, 2018

A[L]MARSE


Quiero introducir el concepto de A[L]MARSE.
Hubo momentos en la historia en que los hombres tuvieron que rebelarse, pelear para poder liberarse, y se dieron cuenta que las reuniones, los acuerdos, las mediaciones no dieron resultado así que SE ARMARON, que quiere decir “tomaron armas”. Los dominicanos tenemos esta frase “¡SE ARMÓ!” para decir que algo que debía pasar, ya pasó ¿y si usamos “¡SE ALMÓ!”?

Si me permiten, definiría A[L]MARSE como: “tomar el alma”, pero que también quiere decir volver a amarse, pero también (y es lo que quiero proyectar con esto) volver a amar.

¿Por qué hay que almarse?
Porque “DES-ALMARSE” se ha vuelto el proceso implícito de volverse un ciudadano del mundo, Nadie lo admite (¡por supuesto!), pero casi todos lo sentimos: esa desconexión con lo importante, con la raíz, con las personas... está el deseo de hacer lo contrario, de conectarse, de empatizar, de importar...le, pero la verdad es que "no hay tiempo", "tengo muchas cosas", "estoy muy ocupado", "el proyecto en que me encuentro me ha aislado, pero pronto acabará", "estoy haciendo esto para asegurar nuestro futuro", toman prioridad. 

No es solo lo que podemos hacer, sino lo que perdimos, la conexión entre uno y su parte más importante: el alma, mi persona, la vendimos para poder ser un "humano" (si acaso se puede usar en este contexto) de esta sociedad en transición... trans-moderna. Hay un punto en que uno siente que la sensibilidad hacia lo que es importante: se perdió. 

Si realmente supiéramos que estamos compuestos de más de una cosa (o dos: carne y mente) diríamos como el salmista:
“¡Despierta alma mía!” (Salmo 57:8)

¿Te has sentido así?
Y creo que no hay que llegar al punto extremo. Hace tiempo Fito Páez escribía que sentía que la generación de artistas actuales solo querían ser famosos, no querían hacer música, no querían divertirse o expresarse solo querían FAMA y DINERO. Anne Lamott, una escritora cristiana que me gusta, dice que enseñando para escritores se ha dado cuenta que la gente está buscando la fórmula para escribir Best-sellers, no tienen nada que decir, no quieren expresar algo que entienden que es importante… quieren saber cómo escribir un libro que venda y los haga famosos. Esos son con cuestiones artísticas pero en todo lo demás, desechamos lo esencial e importante para sentirnos que merecemos una medalla… El amor, la conexión con el otro y con la parte más interna de uno mismo: se perdieron.
Por eso, yo vine  a decirte que debemos A[L]MARNOS. Recuperar esa conexión con esa parte importante de nosotros mismos que nos permita conectarnos con la esencia verdadera de quienes somos y con otros, tocar a otros. 

Comprende dos etapas:
Hablarle a Dios:
Salmo 138:3Cuando te llamé, me respondiste, y mi alma desfallecida se llenó de vigor.”

Que Dios nos hable:
Salmo 19:7 “La Palabra del Señor es perfecta: nos devuelve el alma.” Nos “alma”.

¡Qué tengas un feliz día!
 ------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

martes, diciembre 04, 2018

El Truquito

Los dominicanos siempre hablamos de el "truquito", que es la clave que una persona X tiene para poder resolver cosas que a otros se le hacen más difíciles. Las librerías están llenas de libros de "truquitos", las redes sociales llenas de fórmulas, y hay un montón de conferencias tratando de que aprendas cómo "descifrar" todo este asunto que llamamos vida para que te vaya bien (lo que sea que eso signifique). Pero la verdad de todo es que: no hay "truquito".... ok... espera: hay cosas que en nuestra sociedad adicta a lo rápido e instantáneo funcionan para resolver ciertos asuntos, pero para lo que vale la pena, lo importante, para descifrar todo este asunto que llamamos vida, para que nos vaya bien, se necesita un esfuerzo continuo, empedernido y disciplinado, hasta que de resultado, y luego: seguir (aunque ya fluyendo y disfrutando, porque hay fruto, se ve el resultado).

El Salmo 1, tiene "el truquito", que no es una fórmula sino es el "a qué" tienes que aplicarle esfuerzo continuo, empedernido y disciplinado, a esto:
"deleitarse en la Palabra de Dios, meditando en ella todo el día y y la noche" (v. 2)

Yo me he determinado a ir en esa dirección, y por eso me he dado cuenta que no hay "truquito", que no es fácil, porque muchas cosas llaman mi atención cada día, algunas disfrazadas de responsabilidades, otras disfrazadas de la obra de Dios, y me veo continuamente tratando de ignorarlas y enfocarme en lo más importante (Lucas 10:42). Pero sigo trabajando hasta que un día sea totalmente natural, espontáneo, hasta que ya no tenga que ignorar porque realmente lo otro no me importa.

‪Hoy:‬
‪Pausa.‬
‪Dedica más tiempo‬
‪a estar con Dios.‬
‪Siéntate a ver ‬
‪cómo Él actúa.‬
‪(Salmo 46:10)‬
 ------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

jueves, mayo 03, 2018

Des-Almarse

El mundo en que vivimos resulta ser un lugar más nocivo del que pensamos. Es como si estuviésemos respirando un gas tóxico que te deja vivo pero que te des-alma, te saca lo que hace que conectes, que te importe, que tengas empatía... lo hace lento, es casi imperceptible, pero es como si fuese una especie de requisito para ser un "humano" (si acaso se puede usar en este contexto) de esta sociedad en transición... trans-moderna.

Des-almarse entonces se ha transformado en el proceso implícito de volverse un ciudadano del mundo actual. Nadie lo admite (¡por supuesto!), pero casi todos lo sentimos: esa desconexión con lo importante, con la raíz, con las personas... está el deseo de hacer lo contrario, de conectarse, de empatizar, de importar...le, pero la verdad es que "no hay tiempo", "tengo muchas cosas", "estoy muy ocupado", "el proyecto en que me encuentro me ha aislado, pero pronto acabará", "estoy haciendo esto para asegurar nuestro futuro", toman prioridad.

Hay... hay... esos pequeños escapes que algunos hacen para sentir que sí le importa: dejar de comer ciertas cosas, dejar de comprar ciertas ropas, marchar un domingo por el país (que no hace ninguna diferencia pero te hace creer que te importa de verdad y te indigna que nos gobiernen unos corruptos), teñirse el pelo y darle la vuelta al país en bicicleta por los niños que están muriendo de hambre en... Etiopía, quienes no tienen internet para ver que realmente te importan tanto como para que levantes los 3000 dólares que necesitas para mantener tu empresa y la del equipo que te ayudará a hacer este recorrido que "¡por fin hará que algunos piensen!"... ¡Por favor!

No es solo lo que podemos hacer, sino lo que perdimos, la conexión entre uno y la parte más importante de uno: el alma, mi persona, la vendimos para poder ser un "humano" (si acaso se puede usar en este contexto) de esta sociedad en transición... trans-moderna.

¿Hay vuelta atrás? Yo creo que sí... pero primero hay que reconocer que hay des-alme.
 ------------------------------------------------------
Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative Common