lunes, febrero 19, 2018

Teología, Praxis y Amor

"Si Dios fuese una teoría, el estudio de la teología sería una forma de entenderlo. Pero Dios es un Dios vivo, y la única respuesta que podemos darle es amor y adoración. Esta es la razón por la que pensar en Dios está directamente relacionado con adorarle."
Abraham Joshua Heschel

Es muy común ver a gente hablando de "cuestiones profundas" que tienen que ver con Dios sin que esas cosas penetren de ninguna forma a su ser. Discusiones sobre salvación, las enseñanzas claves de Jesús, la relevancia de la Biblia en la época actual, la relación entre ambos Testamentos (¿continuidad o descontinuidad?), o sobre si se pueden encontrar en las Escrituras respuestas a temas actuales que ni siquiera existían o no tenían ningún peso en tiempos en que se estaba desarrollando la Escritura que los cristianos (junto a otras religiones) consideramos sagradas... etcétera.

Pero, ¿cuál es el punto de discutir sobre Jesús, la Biblia o Dios si finalmente se maneja como simple información? Simplemente termina en una práctica morbosa y sin sentido, que lleva a la gente en dirección contraria a lo que Jesús y las Escrituras enseñan. El estudio de Dios, de su Palabra, debe llevarnos a las prácticas del amor, pero no cualquier amor sino el amor que se entrega al que es más difícil amar, no porque el reto represente una relación directa de nosotros con Dios sino porque Dios nos da la capacidad de que no sea un reto.

Si el estudio de la teología no nos lleva a amar a Dios y amar al prójimo debería ser abandonado y dedicar ese tiempo a otra cosa. El estudio de Dios debe llevar a postrarnos, adorarle, a maravillarnos ante su impresionante inteligencia, gloria, majestad... sino nos lleva ahí... es mejor que se deje.
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miércoles, febrero 14, 2018

Lo Que Me Ha Hecho El Anonimato (25)

Hace ya un par de años, en medio de un tiempo sumamente loco y en el que estaba experimentando catarsis, decidí que debía tomar ciertos "votos". Uno de esos fue el de anonimato. El orgullo es de esos peligros al que uno se enfrenta constantemente en el ministerio, y es tan peligroso porque puede ser disfrazado de religiosidad o de una superioridad (no admitida, pero que casi todo el mundo nota) otorgada por el Señor. Todo aquel que ha estado trabajando en algún área del ministerio se enfrenta a eso.

Hoy en día los ministros son cuasi-rockstars. Pequeñas o grandes multitudes andan detrás de hombres y mujeres que hablan bien, hacen milagros y "conducen a la gente en adoración". En cierto punto en mi vida me preparé para ir en esa dirección. ¡Gracias a Dios que me di cuenta a tiempo que no es el camino que debía recorrer!  Así que, en un momento de este camino lo hice: voto por ser anónimo. Aclaro: no creo que esto es algo que todo el mundo deba hacer, ni que "Dios me lo reveló, y es la forma en que cada ministro debe desenvolverse." ¡Para nada! Creo que sería bueno y saludable que lo hiciéramos, pero no creo que la gente "debe hacerlo." Es algo bien personal.

Así que, he decidido no promocionarme:
ya no digo donde estaré predicando, como si la gente debiera saber y "aproveche" lo que tengo que decir...
o que otros sepan que tan activo estoy en mi agenda ministerial...
o si de otro país me invitaron a dar una conferencia...
si me elogian no lo promuevo...
no promociono mi persona como alguien que debe ser "recomendado"...

¿Qué ha ocasionado eso en mi? Me siento menos ansioso, he soltado los deseos de competencia, y he aprendido que "Si Dios no edifica la casa, los constructores pierden el tiempo haciendo su trabajo..." (Salmo 127:1), solo colaboro con Él, es su obra, es su iglesia, entonces es su reconocimiento:
"No a nosotros, Señor. No a nosotros. Sino a tu nombre sea dada la gloria." Salmo 115:1
Así que, no me preocupa si soy reconocido o no, si alguna vez la gente me conocerá o no, ni estoy planeando estrategias alrededor de mi nombre. Paz, amor, gracia, son las consecuencias de ese tipo de decisiones. Seguro que mucha gente puede lograr eso sin votar por el anonimato, yo no: no confío en mi mismo a ese nivel.

Y eso, es lo que el anonimato ha hecho conmigo.
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martes, febrero 13, 2018

Vayikrá 03


En la edad media (según algunos autores) se solía introducir a los niños judíos en la Torah (o “enseñanza”, que desgraciadamente terminó traduciéndose como “La Ley”, preferencialmente) con Levítico, algo que muchos verían como contraproducente si queremos mantener a los niños "apasionados" con la Palabra de Dios. Pero para ellos no era un asunto de pasión (aunque, si se tiene el empujoncito de “la pasión” ¡es mucho mejor!), sino de obediencia. Nosotros necesitamos que algo nos inspire, motive, nos haga sentir bien para entonces prestarle atención, y es muy probable que si no tiene alguna de las anteriores (y otras más que la gente pueda agregar) lo ignoramos o ponemos a un lado. Y, señoras y señores, es la historia del por qué no le prestamos atención a cosas que son esencialmente importantes.


El tema principal del libro es "santidad", que es resaltada por el uso continuo del verbo "dividir" (hivdil, en el hebreo bíblico), y que es también uno de los primeros verbos usados en la Biblia: Dios "dividió" (o "separó") la luz de las tinieblas. Robert Alter nota que en Génesis siguen estas divisiones: las aguas "de arriba" de las aguas "de abajo", día de la noche, tierra seca del agua. En esa misma dirección, el libro de Levíticos separa al pueblo de Israel de otros pueblos, a los sacerdotes y levitas de las otras tribus, la levadura del pan, animales puros de los animales impuros, la grasa de otras partes del cuerpo del animal sacrificado, y Dios es santo, "separado"(en el sentido de que ninguna impureza puede tocarlo y por tanto es lo más puro y purísimo) de todo lo demás.

Este nivel de separación podría irritar a cualquier habitante del mundo post-moderno si lo entiende en el sentido en que muchos israelitas lo entendieron años después: "hemos sido separados de todos lo demás porque somos 'la mejor porción', 'el deleite de Dios'." Pero ese no era el punto, sino que otras naciones pudiesen ver que esta división categórica que incluía aspectos físicos, mantenía una integridad interna que se reflejaba también en el exterior (muchas de las reglas de pureza, cuidaban aspectos de la higiene que otros pueblos no conservaban y que, por tanto, los sumergía en plagas que a veces afectaban a toda una población), que esas enseñanzas que vienen directamente de Dios resultan en vidas más equilibradas no solo en el ser interior sino en todo el cuerpo. 

Cuando Dios separó la luz de las tinieblas no desapareció la oscuridad sino que la dejó para que la luz alumbrara. Cuando el Señor nos separa nos deja en medio de donde estamos para que alumbremos, la separación no es espacial sino situacional: Dios está con nosotros y en medio de todos los seres humanos vivimos de forma que otros seres humanos puedan ver que la clase de vida que Dios ofrece es la más conveniente. Esa "tensión dinámica" entre estar pero no ser (¡esa es la cuestión! 'estar pero no ser'), se nos hace difícil a todos, pero es la tensión con que deberíamos estar luchando hasta que deje de tensionar y sea natural: iluminar naturalmente donde no hay luz, estar separados sin ser quitados.
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viernes, febrero 09, 2018

Las Cosas


Las cosas no son como las miramos sino como son. Como vemos las cosas nos afecta solo a nosotros no a ellas. Lo mismo pasa con las personas pero de forma más compleja: las personas no son como las miramos sino como son y (en esto diferente a las cosas) como ellas quieren ser percibidas. En este sentido, como miramos a la gente nos afecta solo a nosotros y a la forma en que ellas quieren ser percibidas. No a lo que son.

Por eso a veces hay gente que prefiere relacionarse con cosas, pero las personas son más valuables.

Filosofando. ¿Tú ve´?
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miércoles, febrero 07, 2018

Vayikrá 02


Sí, "Vayikra" suena como… ¿hindú? pero no lo es. Es el nombre de Levítico en hebreo, que resulta ser la primera palabra del libro en esa lengua y significa: “Y llamó…” (o “Entonces llamó…”). El primer versículo dice así: “Y llamó el Señor a Moisés, y le habló desde la Tienda de Reunión, diciendo: ...” (Levítico 1:1)

Dios es que inicia la conversación en Levítico, no es Moisés sino Dios, que lo llama… aparte. 

No se si llegaste a notar que el “Y…” (o “Entonces…”) del primer versículo, parece ser la continuación de algo, ya que el libro inicia en conexión con Éxodo, que termina de esta forma:
“Cada vez que la nube se levantaba del tabernáculo, el pueblo de Israel se ponía en marcha y la seguía. Pero si la nube no se levantaba, ellos permanecían donde estaban hasta que la nube se elevaba.“ (Éxodo 40:36-37)

Dios se movía: ellos se movían. 
Dios se asentaba: ellos paraban...
y hacían campamento hasta que Dios con su movimiento indicaba que era hora de emprender camino. 

A veces me pregunto: ¿qué pasaría si aprendiésemos a movernos en sincronía con la voz de Dios? ¿qué pasaría si aprendiésemos a esperar hasta que escuchemos? ¡Ah! Esta es muy importante: ¿qué pasaría si solo hablásemos de parte de Dios... cuando Dios dice: “habla”?


Solo hay una forma de saberlo… 
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martes, febrero 06, 2018

Vayikrá 01

Al inicio de cada año, miles de cristianos se comprometen con resoluciones que los ayuden a crecer en su relación con Dios,  la más popular es leer la Biblia diariamente o leerla completa en un año... de tapa a tapa. ¡Sí! En un año, al menos que seas hardcore como mi amigo Travis y quieras leerla en tres meses, y luego otra vez, y otra vez, hasta leerla cuatro veces ¡completa! En un año. Muchos tienen éxito, pero otros abandonan justo... en Levítico.

¡Señoras y señores! El libro "culpable" (porque nadie tiene la culpa de su culpa sino que otras personas y cosas tienen la culpa de que otros tengan la culpa) de que muchos dejen su compromiso de leer la Biblia en un año, un trimestre o un semestre: Levítico. Así que, pensé: ¿por qué no ir despacio a través de Levítico y sacar de cada capítulo algo aplicable y vivible como Palabra de Dios que es, para el día de hoy.

Y sí: puede ser difícil sacar algo aplicable de arrancarle cabezas a palomas, mecer el costillar de un becerro o no cortarte la barba o no remendar tu ropa. Pero... pero... en medio de esas costumbres que para nosotros ya son distantes (y bárbaras para los amantes de los perros y de los que buscan padres adoptivos para gatos), hay cosas que no solo son relevantes sino que deben ser aplicadas por todo el que tiene el deseo de seguir a Dios. ¡Hey! Después de todo: uno de los versículos más discutidos de la Biblia está en Levítico: "No se hagan cortes ni  marcas en el cuerpo... " (Levítico 19:28 RVC), que discutiremos más tarde cuando vayamos por ese capítulo como en... ¿septiembre? Pero si tienes paciencia => recibirás la respuesta mi pequeño saltamontes que estás loco por ponerte un tatuaje.

¡Vamos arriba!
En el próximo post: un intro a Levítico.
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viernes, febrero 02, 2018

Entonces ¡A Pensar!

Mi intención es clara: quiero atacar la idea de que:
1- Un cristiano tiene que ser un ser impensante.
2- Sabiduría es estar informado, ser inteligente. Porque puedes estar informado y ser inteligente, pero ser un necio.

Ambas cosas son falacias (¡mentiras, man!) y debemos deshacernos de ellas lo antes posible. Creo que en este punto, si has leído los post anteriores, podemos estar de acuerdo en que Cristo no te pide que abandones tu cerebro, que tomes tu cruz y lo sigas. Así que, ejercitemos el pensamiento:
• ¿Lo que ese tipo me está diciendo y que afirma es bíblico? Compruébalo. ¿No tienes una Biblia? Ahí está: www.biblegateway.com ¡Problema resuelto!
• “Lo que la Biblia dice con respecto a...” Búscalo, revísalo, coméntalo con otros.
• “Históricamente la iglesia ha...”: Aunque la fuente sea confiable y le crees, dedícate a investigarlo. ¿No tienes libro de historia de la iglesia? Aquí va: http://bit.ly/14i6EG0 ¡Listo!
• “Lo que realmente quiere decir en el griego, cuando Jesús...” ¡Comprúebalo! ¿No sabes griego? Aquí tienes: http://www.greekbible.com/ Te ayuda a que encuentres el significado de ciertas palabras y, aunque es mejor que aprendas el idioma, te da la posibilidad de investigar si te están diciendo la verdad cuando te dicen “tal palabra blablabla..” ¡Problema resuelto!
• Cosas que has “asumido” sin darle mucha cabeza: también deberías investigar y pensarlas, aunque sean (o te parezcan) verdad.
• Las cosas que cantamos, ¡revísalas! ¿Cómo es posible que cantemos que “yo no confío con la mente, lo hago con el corazón"? (revisa los otros post y te darás cuenta: antibíblico. Bíblico: con la mente y también con el corazón... ¡ah! también con todo tu ser.)

Una vez tienes algo con qué comparar lo que te dicen es cierto, entonces fórmate una idea en base a la meditación del pasaje, el texto o la definición que tomaste de ambos lados. Al final resultarás beneficiado porque tus convicciones se afirman, tienes razones en las que has pensado y será más difícil que alguien te haga dudar. Y, estás siendo bíblico: “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.” (1 Pedro 3:15 NVI)

La única razón por la que no quisiésemos hacerlo es porque tomará un poco de nuestro tiempo, pero si tienes interés en ser una persona firme en tus convicciones y pensamientos no te saltarías ese proceso, ¡es más! Lo volverías una costumbre. Esto no solo aplica a enseñanzas bíblicas sino a cualquier idea que alguien nos quiera imponer o que vemos otros siguen con tanto empeño.

¡Ah! Huye de aquellas personas que quieren que creas lo que ellos afirman “porque sí”, o porque “esta es la Palabra de Dios, no te atrevas a confrontarla”, etc... También sospecha un poco de los “expertos”. Generalmente son buenos teóricos con muy poca experiencia en la práctica. Cuando digo sospecha es "comprueba".

Una de las razones por las que es importante que pensemos (en palabras de Dallas Willard) es que “mucha gente no reconoce que tiene una cosmovisión, una forma de ver la vida. Y casi siempre esa forma de ver la vida ha sido tomada prestada, en pedacitos y trozos, del ambiente que nos rodea.”, lo peor de todo es que “a veces ni siquiera se está consciente de eso.”

Sin pensar, tomamos una forma de vida que ni siquiera vale la pena vivir. Lo lindo es que, cuando se nos pregunta, decimos “yo pienso así.” ¿Piensas? ¿Te has detenido a pensar en pensar por qué piensas lo que piensas? Te aseguro que no (aunque puedes ser la excepción a la regla).

Tu forma de ver la vida se transforma en “tu realidad”, y realidad es en lo que descansamos. Esa puede ser una realidad falsa, pero te has sumergido ahí por tanto tiempo que no ves posible que las cosas sean de otra manera. En muchos casos suele ser fatal. Pensar nos lleva a conocer, y el conocimiento nos da acceso a la realidad. El conocimiento bíblico se vive en una relación con Dios, quien te hace conocer que la realidad real es la realidad del Reino. Lo demás es pseudo-realidad, ilusión.

Pero sobre todo, ganas coherencia: un caminar consistente en lo que realmente crees.
¿Hablamos de eso?
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